Chile dará un salto importante en materia seguridad automotriz. Esto luego de que se publicara en el Diario Oficial la normativa que modifica el decreto N° 26 de 2000 del Ministerio de Transportes que obligará a que todos los vehículos livianos que se comercialicen cuenten con Frenos ABS y con Control Electrónico de Estabilidad a partir del 2020 y 2021, respectivamente.

A pesar de que ambas tecnologías ya son obligatorias hace años en mercados tan avanzados como Europa, Japón y Estados Unidos, la implementación de estas tecnologías busca reducir la alta tasa de fallecidos y heridos que anualmente causan los siniestros viales en Chile, y es parte del compromiso que adquirió nuestro país con el Decenio de Acción de la Seguridad Vial de las Naciones Unidas para promover vehículos más seguros. 

Todos los vehículos que lleguen a nuestro país a partir del 3 de octubre de 2020 deberán incorporar los Frenos ABS. Esta tecnología inventada hace más de 40 años funciona con sensores de velocidad en las ruedas que impiden que una o más ruedas se bloqueen al pisar el pedal, interviniendo en milisegundos para reducir la presión de las pinzas. Así, el conductor es capaz de frenar y maniobrar al mismo tiempo, algo vital para esquivar cualquier elemento que sea peligroso.

En cambio, la introducción del el Control Electrónico de Estabilidad será a partir del 3 de octubre de 2021 y su uso es complementario al ABS. Funciona automáticamente para frenar de forma selectiva una de las cuatro ruedas del vehículo en situaciones de riesgo, sobre todo cuando se pone en riesgo la adherencia. Esto se consigue con la información de un computador que procesa las señales enviadas por sensores. Hasta 25 veces por segundo puede chequear que la dirección que desea el conductor a través del volante sea la real en la que se mueve el vehículo.