Con el objetivo de generar competencias técnicas sobre manejo eficiente en los conductores que se desempeñan a diario en el servicio público y privado, y así promover la eficiencia energética dentro del sector del transporte, Automóvil de Chile viene impulsando hace un tiempo un completo programa que incluye capacitación teórica y práctica eco driving a lo largo del país. 

La iniciativa tiene como finalidad que los conductores modifiquen sus hábitos detrás del volante e incorporen en sus desplazamientos diarios los beneficios que tiene este estilo y actitud de conducción, entre ellos, optimizar el consumo de combustible, reducir los costos de mantenimiento y operación, generar menores emisiones contaminantes y adoptar una conducción más segura.

“Es un hecho demostrado que un estilo de conducción eficiente puede llegar a gastar hasta un 20% menos de combustible, por lo que sabiendo que el 35% del costo operacional de una empresa de transporte en Chile es el diesel, una buena conducción puede equivaler a un aumento de hasta un 6% en la utilidad de la empresa. Su adopción no sólo disminuirá los costos de mantención de los vehículos y la emisión de gases de efecto invernadero (GEI), sino que también le brindará una mayor seguridad al personal.”, explicó Alberto Escobar, gerente de Movilidad y Políticas Públicas de Automóvil Club de Chile.

Para el aprendizaje formal de las técnicas en conducción eficiente el programa incorpora clases teóricas que abordarán diversas temáticas, entre ellas, energía y movimiento, funcionamiento del motor de combustión interna, sistemas de transmisión, rendimientos de combustibles, condiciones de conducción, mantenimiento de vehículos y factores que afectan al consumo. Estos conocimientos se aplican en la práctica en rutas especialmente diseñadas para este efecto de forma individual y grupal, y así constatar el ahorro significativo que provoca la adaptación de buenas prácticas.

Actualmente, el sector del transporte en Chile representa aproximadamente el 33% del consumo de energía y el consumo de combustible entorno al 35% del costo operacional de una empresa de transporte, por lo que el cambio conductual de los usuarios de los vehículos se transforma en una necesidad y en una oportunidad de incluir hábitos de eficiencia energética y seguridad en las operaciones de las organizaciones con múltiples beneficios asociados.