Las pericias toxicológicas practicadas al chofer del bus que el pasado 2 de febrero volcó en Argentina, dejando a tres menores fallecidos, arrojaron que el conductor profesional había consumido cocaína y marihuana antes de comenzar a manejar. Al igual que el alcohol, estas sustancias ilegales provocan distintos efectos en el funcionamiento cerebral de la persona afectando directamente en la conducción.

El mayor riesgo de conducir habiendo consumido drogas está dado por el hecho de que todas ellas actúan sobre el cerebro y pueden alterar la percepción, la cognición, la atención, el equilibrio, la coordinación, el tiempo de reacción y otras facultades requeridas para conducir de manera segura. Los efectos de cada droga específica difieren dependiendo de su mecanismo de acción, la cantidad consumida, el historial del consumidor y otros factores.

Los efectos de las drogas en la conducción varían en función de la sustancia que se toma. En general, éstas alteran los colores, distorsionan la percepción, producen estimulación, agresividad, cambios de humor, falta de concentración, somnolencia y relajación.

Estas alteraciones tienen sus consecuencias al volante poniendo en riesgo la propia vida y la de los demás usuarios, por ejemplo, reducen la capacidad de reaccionar y tomar decisiones, provocan exceso de confianza, pérdida de reflejos, desorientación, distracciones, deslumbramiento, visión borrosa y disminución de la fatiga. Todos estos efectos, tanto por el alcohol como por las drogas, se ven potenciados si además se consume algún medicamento.



Según el último estudio de Automóvil Club de Chile, hay un 26% de conductores que reconocen haber conducido después de haberse tomado algún tipo de medicamento. Si se toma algún remedio es aconsejable leer detenidamente los prospectos, incluso avisar al médico cada vez que le receten un medicamento sobre sus hábitos como conductor. En el caso de tener que ponernos en tratamiento con algún fármaco, es muy importante averiguar si puede tener algún efecto sobre nuestra capacidad de conducción.

De todos los medicamentos susceptibles de ser recetados, los psicofármacos son las sustancias que pueden tener efectos más perjudiciales para los conductores. Los podemos agrupar en tres grandes áreas:

  • Tranquilizantes: Actúan como depresores de la actividad psíquica (puede variar el sueño, reduce los niveles de alerta, disminuye el tiempo de reacción, puede producir visión borrosa, etc...)
  • Sedantes: Son calmantes y reductores de la ansiedad. Los efectos pueden ser parecidos a los anteriores.
  • Estimulantes: Actúan sobre el sistema nervioso central elevando el tono psicológico, y se emplean para tratar estados depresivos, y cuando es necesario elevar el tono vital.