El uso del casco por parte de los ciclistas resulta fundamental para su seguridad. Este elemento de seguridad reduce considerablemente la posibilidad de sufrir daños severos en la cabeza en caso de un siniestro vial. Muchos ciclistas lo desconocen, pero el uso correcto del casco reduce el riesgo de lesión craneal y cerebral hasta en un 88%, y el riesgo de fallecimiento hasta en un 62%.

El elemento de protección debe cubrir la parte superior de la cabeza, ser afirmado por medio de una correa que pase por debajo del mentón, asegurado por hebillas ajustables. Debe ser cómodo, liviano, con buena ventilación y cumplir con las normas de seguridad extranjeras: ASTM F1477-1994| Australian standard AS/NZS 2063-1990 NZS 5439 | SNELL 890 o 859.


Si estás pensando en adquirir un casco, sigue las siguientes recomendaciones: 


•Te aconsejamos medir la circunferencia de tu cabeza, o de la cabeza de quién va a usar el casco. Dependiendo de esta medida será la talla de casco que necesitarás.
•Es importante que el casco quede levemente apretado. Si te queda suelto no es la talla correcta y no va a cumplir su función.
•No es recomendado utilizar casco sin el seguro bien puesto, ya que en caso de una caída el casco se te va a salir rápidamente y no sería de protección alguna.
•Es ideal es elegir un casco que tenga buena ventilación, sobre todo para la época del verano. Es recomendable que el aire valla circulando dentro del casco,  así te evitarás de llegar transpirado a tu trabajo o a tu destino.
•Prefiera cascos de colores vivos o fluorescentes que sean claramente visibles para los otros ciclistas y conductores.
•Reemplace su casco conforme a lo sugerido por el fabricante (aproximadamente luego de 5 años) y también si las correas ya se encuentran gastadas o deshilachadas.
•Evite colgar su casco en el manubrio o en las palancas de freno, ya que ésta acciones puede causarle abolladuras y ralladuras. Cuando no esté usando su casco, guárdelo en un área protegida.