Pese a que hasta ahora corresponden a casi el cien por ciento de los vehículos que circulan por las carreteras a nivel mundial, en poco más de dos décadas, los automóviles con motores de combustión interna-diésel y bencina- desaparecerán de varias naciones. Tras años de intentar combatir los efectos nocivos de la contaminación con restricciones vehiculares e impuestos sobre el precio de la gasolina, algunos países se cansaron de medidas paliativas y decidieron acelerar el fin de este tipo de vehículos.

En esta cruzada, los países europeos son los que llevan la delantera, poniendo cada uno fecha límite para terminar la circulación de estos modelos, con resultados que podrán verse incluso antes, ya que según las estimaciones de la Fundación Europea para el Clima, las ventas de modelos contaminantes se reducirán en un 20% para 2035.



“Cada vez existen mayores restricciones para este tipo de vehículos a nivel mundial y cada vez es más usual que las marcas dejen de comercializar vehículos propulsados por combustibles para impulsar tecnologías con cero emisiones. En el mundo está existiendo una transición radical de las ciudades y del transporte hacia una movilidad eléctrica. Los autos eléctricos son una industria que está en pleno desarrollo y se espera que en diez años o antes, la diferencia en el precio entre un auto de este tipo y uno convencional va a ser muy baja. En ese periodo, el 40% del parque vehicular será eléctrico”, aseguró Alberto Escobar, gerente de Movilidad de Automóvil Club de Chile y secretario general de la Agrupación de Movilidad Eléctrica de Chile.

Reino Unido:

En Reino Unido anualmente mueren unas 40 mil personas a causa de la contaminación del aire. Por esta razón el Gobierno destinará US$ 278 millones para que las autoridades locales desarrollen programas que restrinjan el acceso de vehículos diésel a las carreteras. El objetivo es que para el 2040 se termine la producción y venta en el país de este tipo de modelos con motores de combustión interna, de modo que una decada después ciudades como Londres – que lucha desde hace años contra la contaminación-no cuenten con estos autos circulando.

España:

En Madrid y Barcelona han optado por la renovación del parque automotor antes que darle un fin definitivo. Mientras que los catalanes prohibieron el uso de autos diésel fabricados antes de 1996 y Madrid hizo lo propio con los vehículos bencineros fabricados antes del 2000, las Islas Baleares tomaron la delantera en el combate contra las emisiones, señalando el 2025 como fecha límite para los motores diésel y el 2035 para los de bencina.

Francia:

Este país europeo ha puesto el cambio climático en una política nacional de Estado. Fijaron el 2040 para terminar con la circulación de vehículos de combustión interna, los que saldrán incluso antes de París, ya que en 2024 será el turno de los autos con motores diésel y el 2030, los a bencina.

Noruega:

En 2016, los nórdicos dieron la sorpresa a nivel mundial al lograr un acuerdo sin precedentes: prohibir la venta de vehículos que utilizarán combustibles fósiles a partir de 2025. Actualmente, los vehículos eléctricos en este país representan más del 17% del parque automotor.