Abril es el mes que internacionalmente está dedicado a promover la educación vial como estrategia para reducir los siniestros viales, que a esta altura, ya es un problema de salud pública, económica y social de más del 70% de los países del mundo. Dicha estrategia comprende el conocimiento de normas y señales de circulación y el desarrollo de actitudes y prácticas de prevención de siniestros de tránsito.

Con el objeto de generar conciencia en la ciudadanía sobre la importancia de mejorar las condiciones de seguridad vial de todos los usuarios de las vías y disminuir así la tasa de siniestralidad vial, Automóvil Club de Chile explica las principales causas de los siniestros de tránsito en el país.

Exceso de Velocidad: hoy es protagonista del 40% de la siniestralidad vial del país, incluso por sobre el consumo de alcohol en la conducción. La velocidad tiene una incidencia brutal en los atropellos que ocurren en Chile y muchos aún no lo entienden, pero por cada kilómetro que se excede la velocidad se tiene un 7% más de probabilidades de protagonizar un siniestro vial.

Consumo de Alcohol: Representa el 20% de la mortalidad de los siniestros viales en Chile. El alcohol no sólo disminuye la capacidad de respuesta, sino que también reduce el sentido de la responsabilidad y prudencia. Se ven afectados los reflejos, lo que aumenta el tiempo de reacción, y altera el campo visual de quien está detrás del volante. Además, disminuye la atención y concentración del conductor, y se pierde la autocrítica.

Imprudencia del Conductor: El 90% de la actual generación al volante no tiene conocimientos relevantes de las leyes del tránsito y diariamente cometan alguna una falta grave o gravísima.

Distractores tecnológicos: Los teléfonos celulares son catalogados a nivel mundial como el distractor tecnológico más peligroso y complejo para la conducción. De hecho, manipular un smarthphone es igual como manejar en estado en ebriedad. Se recrean conductas similares, con la misma pérdida de reflejos en el volante, y se estima que es comparable al riesgo de conducir con una alcoholemia de 1g/l.