Según la última Encuesta Nacional de Salud, el 13% de los hombres de Chile poseen alto riesgo de presentar apnea del sueño; en las mujeres el 4%. Esta cifra aumenta considerablemente si hablamos de un paciente con obesidad, donde el riesgo puede alcanzar hasta un 35 %.

La apnea es un trastorno del sueño que consiste en episodios repetidos de obstrucción parcial o total de la vía área superior durante el sueño. Los pacientes que sufren se caracterizan por presentar somnolencia diurna, cansancio al despertar, sueño no reparador, presencia de ronquidos y pausas respiratorias observadas por familiares o testigos. Otros síntomas menos frecuentes son: dolor de cabeza matinal, nicturia (orinar dos o más veces durante la noche), trastornos de carácter, irritabilidad, depresión y reflujo gástrico.

Estos síntomas, están directamente relacionados con el correcto desempeño de las actividades habituales, aumentado considerablemente el riesgo de accidentes de tránsito y laborales. Los pacientes que presentan apnea del sueño tienen entre 4-6 veces más riesgo de verse involucrados en un siniestro vial. El síndrome interfiere directamente en la destreza para manejar, ya que las personas duermen mal y tienen torpeza psicomotora, además de somnolencia excesiva diurna.

“Esta alteración no sólo puede provocar pérdida de agudeza visual o disminución de los reflejos detrás del volante, sino que aumenta la dificultad para mantener la capacidad de concentración y el tiempo de reacción con consiguiente riesgo de perder el control del vehículo, que es la primera causa de los siniestros viales en Chile. Se cometen más errores, principalmente en el seguimiento de trayectorias y en el control de la velocidad”, sostiene Alberto Escobar, gerente de Movilidad de Automóvil Club de Chile.

Además de aumentar el riesgo de este tipo de accidentes, esta enfermedad conlleva importantes consecuencias físicas, psíquicas y emocionales que afectan directamente la calidad de vida del paciente y su entorno, produciendo mayor riesgo de enfermedad y mayor mortalidad que las personas sin Apnea del Sueño.